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Jueves, 01 Septiembre 2016 15:02

Antioquia Sostenible Ciclo 2: Los ODS ambientales como oportunidad para la vida

Portada ODS2Los Ciclos de “Antioquia Sostenible. Por un Territorio Socialmente Responsable” siguen su camino y cada vez son más las organizaciones y personas que desean conocerlos y sumarse a ellos. Siempre será oportuno recordar sus horizontes: generar una comunidad de aprendizaje y práctica de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, ODS; implementar una plataforma de gestión en la que los sectores públicos, privados y sociales reporten su contribución al cumplimiento de los mismos; y crear la visión de Antioquia como territorio sostenible y socialmente responsable al 2030. 

El Ciclo 2 estuvo dirigido a reflexionar sobre el aporte que los actores territoriales pueden y deben realizar para que los ODS que tienen directa relación con el cuidado del Planeta sean una realidad en el Departamento de Antioquia. Estos Objetivos son el número 11, Ciudades y Comunidades Sostenibles; el número 12, Producción y Consumo Responsable; el número 13, Acción por el Clima; el número 14, Vida Submarina; y el número 15, Vida de Ecosistemas Terrestres.

 

Desde una perspectiva integral, estos Objetivos no están encerrados en sus casillas multicolores aislados del resto, por el contrario, de su concreción depende la realización de todos los demás: sin un clima idóneo se pondrá en peligro la salud y el bienestar de la generalidad de la población; sin la vida submarina o la vida de los ecosistemas terrestres no se podrá combatir el hambre y se colocará en riesgo la sostenibilidades de las comunidades. En suma, el contar con un Planeta viable es condición necesaria para que la Humanidad pueda efectivamente combatir la pobreza y asegurar un presente y un futuro digno para todos.

 

Al igual que en los anteriores Ciclos, en este todos fueron expertos: los profesionales universitarios nacionales e internacionales que expusieron los enfoques teóricos siempre necesarios para orientar el trabajo, los técnicos que mostraron los escenarios actuales y los que se deben alcanzar en lo ambiental, los funcionarios que de la calidad de sus decisiones depende la viabilidad de la sostenibilidad ambiental, y por supuesto, el público asistente que, gracias a su desempeño organizacional y a su apasionamiento personal, demostró poseer conocimientos e ideas valiosas que contribuyen a afinar esta iniciativa.

 

Según los académicos invitados que tematizaron los ODS de este Ciclo, los retos que estos le plantean a la institucionalidad local y global para su realización son los siguientes: se debe apelar necesariamente al ODS 17, “Alianzas para lograr los objetivos”, ya que hoy se sabe que ninguna organización pública, privada o social logrará por sí sola impactar positivamente en cada uno de ellos. En este sentido, sólo cabe el trabajo en red y la participación de todos en medio de un clima de confianza y transparencia; generar los datos ambientales estratégicos que le permita a los distintos lideres tomar las decisiones necesarias para hacer realidad la sostenibilidad ambiental; implementar programas de gestión de conocimiento que permita explicitar aprendizajes que le sirvan a todas las organizaciones que a nivel mundial están trabajando por un Planeta en la que toda forma de vida sea posible; que todos los actores comprometidos apalanquen los recursos que se requieren para que se pueda pasar del discurso a la acción positiva en lo ambiental.

 

En el cierre del Ciclo afloraron importantes conclusiones y propuestas que se lograron colectivamente y que hoy son insumos para el proceso que se sigue: es necesario pensar el papel de las ciudades en el cumplimiento de los ODS ambientales, ya que el 70% de la población mundial estará concentrada en los centros urbanos. En ellas, por ejemplo, los ciudadanos y las organizaciones deben pensar seriamente qué hacer responsablemente con la enorme cantidad de desechos que afloran diariamente. Otro tema que debe ser abordado es el de la movilidad, ya que si continúan ingresando automóviles y motocicletas a gasolina en la misma proporción que se ha dado hasta ahora en la ciudad de Medellín, no solo colapsará la movilidad sino que también se deteriorará la calidad ambiental. Por ello, es necesario estimular medios de transporte amigables con el medio ambiente; hay que prestar atención a los límites planetarios que según las investigaciones del Instituto de Estocolmo no pueden ser sobrepasados so pena que se desemboque en  una situación de insostenibilidad: la degradación del ozono, perdida de la integridad de la biosfera, polución química y nuevas entidades, cambio climático, acidificación de los océanos, usos del agua fresca, cambios en el uso de la tierra, carga de aerosoles atmosféricos, flujos de nitrógeno y fósforo en la biosfera y en los océanos; es importante que quienes toman las decisiones ambientales lo hagan con base en datos confiables, explicitados desde procesos de investigación y consultoría serios y que además combinen flujos de información, por ejemplo, censos de población con mapas de georreferenciación, para maximizar su valor en aras de conocer las dinámicas territoriales; las organizaciones deben crear cadenas de abastecimiento de valor en las que se piense con criterios de sostenibilidad desde la extracción o generación de materias primas hasta la disposición final de los productos cuando cumplan su ciclo de vida útil.

 

Si bien las anteriores conclusiones y recomendaciones son importantes, hay una que es vital para hacer posible el territorio a escala humana que colectivamente se desea: fortalecer un sistema educativo que mediante la formación en capacidades, entendidas como lo que una persona es capaz de hacer y ser (Nussbaum, 2012), posibilite ciudadanos y empleados que se conciban como protagonistas del desarrollo sostenible y por ende, que se comprometan con el bienestar colectivo y el cuidado del Planeta.

 

En este momento de la historia es necesario salir de pesimismos paralizantes y en su lugar establecer lo que David Harvey (2015) ha denominado como “espacios de esperanza”, para lo cual es necesario que personas y organizaciones no asuman una actitud de auto recriminación por las acciones irresponsables que hayan realizado en algún momento de su vida, sino que desde una actitud resiliente aprendan las buenas prácticas que contribuyen a tener un ambiente sano que pueda ser disfrutado por todos

 

El cierre del Ciclo Planeta no representa el fin de la reflexión sobre los ODS ambientales. Con plena seguridad que seguirán apareciendo en los Ciclos y actividades venideras y no puede ser para menos, porque ellos son una oportunidad para la Vida.

 

Bibliografía

Harvey, D. (2015). Espacios de esperanza. Akal: Madrid.

Nussbaum, M. (2012). Crear capacidades. Paidós: Barcelona. 

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